LAS PRIORIDADES

Lo que acabamos de ver puede ser un sacudimiento que desequilibre nuestra existencia. Tal vez quisiéramos renunciar a todo y comenzar de nuevo, tratando de redimir (o aprovechar) el tiempo. Se nos plantea un serio conflicto, porque una balanza de precisión está ante nuestros ojos. Por una parte, quisiéramos ser líderes como Pablo, y por otra tememos comprometernos. Descubrimos, entonces, que la vida entra en una confusión, porque no sabemos cómo distribuir nuestro tiempo. Nuestras funciones seculares (no siempre el líder está a tiempo completo) están resentidas, porque nos parece que les destinamos demasiado tiempo; nuestro hogar se resiente por la ausencia del padre. Nuestra misma salud comienza a dar señales de deterioro con menos sueño y más pobreza en la vida espiritual. Planteos en el trabajo, planteos en la casa, planteos en la iglesia. El rebaño mira para un lado y para otro, está buscando a su pastor.
¡No hay tiempo para nada! es una frase repetida, y el problema parece no tener solución. Pero el tiempo se usa o se descarta, no se puede postergar. Redimir el tiempo es usarlo con Dios y para Dios, es enfrentarlo con el reloj suyo y usarlo sabiamente.

Primero: ¿Qué significa prioridad? El diccionario nos diría que es un sinónimo de precedencia, preferencia o preeminencia; es decir una indicación de orden y rango. Sin embargo, en la Biblia el criterio es un poco diferente. Cuando el texto dice: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende la ley y los profetas” (Mateo 22:37–40), no está queriendo decir que yo amo primero a Dios y en segundo lugar a mi prójimo, sino que mi responsabilidad de amar a Dios incluye también a mi prójimo. No son dos calidades de amor, sino una misma responsabilidad en la que Dios se menciona primero por ser tal. Hay una responsabilidad básica de amar y dos relaciones. Así lo leemos en Gálatas 5:14: “Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, donde no se menciona al amor de Dios, pero ya hemos visto que así lo menciona el evangelio y afirmar una parte del mandamiento es confirmarlo totalmente. Este mismo principio encontramos en Romanos 13:8–9. Luego, verdaderamente, la prioridad es amar ante todo. Posteriormente veremos cómo llegar.

Segundo: ¿Cómo establece Dios la prioridad? El texto habla de: amar a Dios y al prójimo. Sabemos quién es Dios, porque es único, solo y verdadero (Juan 17:3), pero el prójimo, ¿es también uno solo? o ¿son muchos? En Romanos 13:8 que citamos más arriba leemos: “No debaís a nadie nada, sino el amarnos unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley”. Aquí “el prójimo” son todos los hermanos, todos aquellos distinguidos con la salvación que nos alerta para andar “de día” esperando el retorno de Cristo (vv. 11–12). Luego en Romanos 15:2 “Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación” otra vez vemos que no solamente es “soportar las flaquezas de los débiles” (v. 1), sino que también es tener “entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús” (v. 5).

Amar a mi prójimo es, entonces, aplicar el amor de Dios a todos los que me rodean. Este pensamientos es el que encierra Efesios 4:25: “Por lo cual desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros”. Donde Dios está, está también el amor y el amor es el vínculo perfecto (Colosenses 3:14).
La prioridad es amar a Dios sobre todas las cosas. Es lo mismo que leemos en Mateo 6:33: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”. Cuando “las cosas” ocupan el lugar del amor, estamos pecando, y no hay bendición. Leemos en 1 Corintios 10:31: “Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios”.

Estas consideraciones nos tranquilizan, porque cuando un líder tiene que atender a su hogar está también amando a Dios, tanto como cuando empleamos tiempo en la iglesia. Amar a mi señora y a mis hijos, es amar a mi prójimo como Dios manda. Alguno, debido al trabajo secular, tiene que abandonar momentáneamente algunas actividades, y se siente mal porque cree que está robando a Dios. Pero en su conciencia puede tener paz, porque no ha cambiado el amor a Dios por “las cosas”, sino que aun por ese medio está honrando a Dios; siempre que pueda aplicar la Escritura: “Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él” (Colosenses 3:17).

Tercero: ¿De qué manera debemos aplicar las prioridades? En lugar de hablar o de insistir en que Dios está primero en la vida, es más coherente decir que es el centro de mi vida. Así lo dice el texto: “Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón …” (Mateo 22:37). para que nunca pueda salir de nuestra intimidad, y si lo hace ya no amamos más con el amor de Dios; “las cosas” ocuparon el centro.

Necesitamos, ahora, conocer como hacemos para que sea así en la vida práctica. Al leer la Biblia descubrimos que nos manda a realizar ciertas cosas. Ordenes tales como: “Sed santos, porque yo soy santo” (1 Pedro 1:16); “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús” (Filipenses 2:5); “orad sin cesar” (1 Tesalonicenses 5:17), que, al formar parte de nuestra relación con Dios, nos ayudan a comunicarnos sabiamente con él y entrar mejor en los secretos de su voluntad.

Luego, estamos en una sociedad que necesita conocer a Dios, y comenzamos a dar testimonio. El tema de ser “testigos” no solamente ocupó la mente de los apóstoles (Hechos 10:39–41), sino que debería ser preocupación de todos los cristianos, y muy especialmente de los líderes (1 Pedro 5:12). Si él ha querido que estemos en un trabajo, cumplamos con una tarea ineludible, pero con gozo.

 

Fuente:
Raúl Caballero Yoccou, El líder conforme al corazón de Dios (Miami, Florida: Editorial Unilit, 1991), 93–95.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

w

Connecting to %s